14:00 hrs.:
Un día más para celebrar su cumpleaños, pero el Chele Pérez no la ha pasada bien. Entró a un cibercafé de la Avenida Olímpica para revisar su cuenta, y un “banner” le llamó la atención. Un mensaje que lo invitaba a ser libre “Deja volar tú imaginación” con una foto de una playa del Caribe. Sin billetes uno sale sobrando en esta sociedad, pensó.
15:30 hrs.:
Estaba por ahí, no sabía dónde y no importa realmente. Tomaría una bus hasta el final de la Bulevar de los Héroes , pues su prima vive donde perdió la cola el diablo, y si no va, hablarían mal él. ¿ De qué será el pastel? Mientras hayan unas cajas de cervezas, se alegraría.
20: 07 hrs.: Ni cerveza ni pastel. Un día pasado de moda desde su enfoque. En un restaurante chino que no puede recordar el nombre, pidió una orden de pato con unos amigos para tratar de no dejar que las horas lo presionaran.
--- ¡Qué más puedo pedir en mi cumpleaños con este sabor a ajos y cebollas!
22:34 hrs.: Sabía que un día aburrido es un as en la manga para quejarse por todo el mes. Suplicó que estaría feliz con su vida latosa , mientras no le irrite la existencia ningún ser viviente vertebrado o invertebrado. La molestia de ser parte del tercer mundo lo amargaba y por residir al fin de mundo entre calles sin nombre, cerca de un matadero, eso no decía su carta astral realizada por su prima. Estas sociedades que piensan como que todo radica en una casita, autito, esposita, hijitos y cuevita en el cementerio, le provocaban una ira pero a la vez la envidia; con ese paseo de los domingos al mar y el clásico entre el Barcelona y el Real Madrid, lo agobiaba hasta la décima cerveza de la noche.
O1:30 hrs.: No basta con esa felicidad que nace de los anuncios de la televisión para darse energía vital . Hace falta levantarse el aliento desde adentro con todo y cañones para mandar por el retrete a quien trate de cruzar su frontera , reflexionaba, al empinar el codo con un trago ya sin hielo.
Por eso , en la mañana, tomaría un par de tomates podridos, los cuales estaban sobre el refrigerador, y se los tiraría a la vieja del apartamento 301, para que, por fin, tuviera razones para involucrase en la vida ajena.
Y así desahogar la ansiedad y la borrachera antes de casarse con su novia de 3 meses de embarazo en un sociedad de dos caras y con el destino reservado en la casa de la suegra. Miró la hora en el reloj, y ya no le importó.
--- ¡ A mala hora fui tan idiota de no usar el condón que ella me ofreció!” . Tocó el cigarro con los dedos y apagó la vela de la mesa de un soplido con saliva. Mientras le llegaba un mensajito para bajar “ringtones” de Skakira,
--- Lo que faltaba, oír una voz de cabra cuando tengo contadas las horas.
http://www.lapagina.com.sv/editoriales/35826/Las-horas-del-Chele-Perez
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